Por: Miguel Ugaz
Nos pasamos la vida creando historias. Historias para los medios de comunicación, para nuestros canales sociales, para nuestras piezas publicitarias, para nuestro público interno. Historias que buscan influir, emocionar, vender una idea o un concepto, y posicionarnos.
Sin embargo, muy pocas veces nos hemos puesto a pensar en la historia de nuestra propia profesión. Lo cierto es que es (casi) imposible que alguien haya llevado una memoria de la comunicación corporativa. Esta hija de la necesidad, nacida a trompicones, es una disciplina que de a pocos va generando un marco teórico propio que, en un futuro próximo, nos debería permitir establecer preceptos básicos como códigos de ética, manuales de buenas prácticas, estándares de medición, etc. (Permítanme soñar).
No obstante, sí existen algunas referencias, como este video que resume la evolución de las relaciones públicas --un término que, dicho sea de paso, no me gusta nada.
